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CUBA:
UN
NUEVO REALISMO MÁGICO
EN LA PRENSA INDEPENDIENTE

Yoani Sánchez
El fenómeno
social político cubano lleva demasiado tiempo inmerso en un proceso de
hechicería periodística y literaria sin libertad y que ha provocado el
surgir de un nuevo Realismo mágico neogeneracional independiente y
fresco pues históricamente ya había desaparecido.
El término
Realismo mágico, creación del crítico alemán Franz Roh en 1925 para
definir la realidad alterada de pintores posexpresionistas, tomó fuerza
de naturaleza cuando se aplicó a un método narrativo hispanoamericano
que despegó en los sesentas. Experimento Avant-Garde que buscaba
libertad de expresión creadora, con fenómenos sobrenaturales, mestizaje
cultural, rechazo al caciquismo político en campos y ciudades,
enmascarado en elementos fantásticos y míticos sui generis en
momentos en que la libertad literaria y de prensa estaba en peligro de
extinción por los sables civiles y militares. Desde la colonia, los
cronistas combinaban verdad y fantasía para exorcizar a los catones de
la pluma.

Alejo Carpentier
El Realismo
mágico, de moda el siglo pasado, fue primeramente utilizado en los años
cuarentas por el escritor cubano Alejo Carpentier, que descubrió su
fuerza en la ficción latinoamericana y que lo calificó como “lo real
maravilloso americano” en su novela El reino de este mundo,
permeada de elementos míticos, metafísicos, parasicológicos, y que en la
obra es el anhelo de libertad de los esclavos de Haití manifestado en el
rito vudú. Técnica en la que se combinaron planos narrativos, personajes
en primera, tercera y hasta segunda persona al “dialogar” con el lector,
difuntos vivos en la ficción, parlamentos en pasado-presente-futuro,
para distraer al Santo Oficio de la Inquisición política latinoamericana.
Sus cultivadores más conocidos fueron
Carpentier, Rulfo, Vargas Llosa, Onetti, Borges, García Márquez, Carlos
Fuentes, Donoso, Cortázar, miembros del llamado Boom, que
emergió por 1959 ó 60 y que elevó las letras hispanoamericanas al rango
de literatura universalista.
Hubo autores
del Realismo mágico cuya estrategia sugería un sobrecogedor clima
paranormal sin apartarse de la naturaleza real del objetivo: búsqueda de
libre expresión por senderos nuevos. Su añagaza era deformar una
realidad que pudiera ser aceptable. Personajes, objetos,
acontecimientos, eran reconocibles, pero como el narrador provocaba
sensibilidad y pensamiento en una realidad aparentemente irreal, no
hacía aclaraciones “lógicas” para permitir que la conciencia del lector
asimilara íntimamente el mensaje. A veces esquivaba el terror para
eludir las sospechas del algún represor que en su mente pudiera provocar
cierto suceso insólito. Y lo insólito dejó de ser el más allá, lo
desconocido, el vacío de libertad creadora y expresiva, para
incorporarse a la vida como enfoque de valor y de maravilla natural.

Algunos autores del realismo mágico histórico
Y en tal
dirección mágica triunfó la insurrección en Cuba en 1959 contra el
autócrata de Fulgencio Batista que en 1952 dio un golpe de estado,
derrocó la Constitución de 1940, impuso un Frankeinsten jurídico que
llamó “Estatutos Constitucionales”, y que al principio de 1959 se
liquidó para instaurar la Carta Magna de la República de Cuba, variante
de la Constitución de 1940, pero que desgraciadamente en la práctica no
funcionó, y fue definitivamente liquidada en 1976 al crearse una
constitución sovietizadora no democrática y amordazadora de prensa y
literatura.
Aquella
orgía revolucionaria de 1959, hizo brotar multitudinariamente en el
subconsciente de los pueblos tercermundistas una euforia irracional que
coincidió con el surgimiento del Realismo mágico y su crítica al mundo
paupérrimo de sociedades rurales, aunque también urbanas, de la cuasi
feudal Latinoamérica del siglo XX.
Ese arranque
romántico, calificado como “Revolución Cubana”, se inició en la misma
época, y que con similitud al Realismo mágico, proclamó la libertad, la
justicia social, la desaparición de la explotación campesina e
industrial, y que en aquel frenesí Fidel Castro llamara “Humanismo”.
Todavía no se había sovietizado el gobierno cubano y no se habían
impuesto las medidas sicológicas y políticas que conducirían a ese
pueblo a la opresión, la autorepresión, y la instauración de una camisa
de fuerza totalizadora con desaparición del civilismo, la democracia
occidental, y el libre pensamiento. Cosa que desembocó en un ambiente de
burla o choteo criollo que ya el intelectual cubano Jorge Mañách había
definido como “un
pernicioso hábito que delata resentimiento”. En este caso, contra
un gobierno que no soluciona nada, que no es serio, y que trata de
frenar el tisunámico relajo oficial cubano en el que todo el
mundo hace que hace, y nadie hace nada, al imponer una ley encima de
otra mientras el pueblo la viola una encima de otra.

El frenesí revolucionario de 1959 se desgastó y ha
concluido en frustración
Concurrieron
coyunturas incomprensibles de la historia cuando finalmente ese proceso
finiquitó las esperanzas populares y coincidió con el lento
autoagotamiento del Realismo mágico. Resultado: el lector se apartó
paulatinamente de esos textos. Roland Barthes, lingüísta francés, decía
que al nacer el lector, moría el autor. El experimento cubano existe,
porque aún existe una compulsiva “simulación comunista”.
La mayoría
de los
escritores que al comienzo de sus carreras habían incursionado dentro
del Realismo mágico y simpatizaban con el proceso de la isla se
apartaron paulatinamente de la paranoia política cubana hasta situarse
frontalmente a la misma y cambiar su línea literaria inicial. Y
escribieron obras más costumbristas, antidictaduras, históricas, romanticismo posmodernista, o reinventaron en una versión lozanísima el
viejo realismo social latinoamericanense. Narrativa sin fronteras.

Toda
sociedad humana se transforma. Al liquidarse el batistianismo,
desaparecer el sovietismo, y estar feneciendo paso a paso el castroismo,
se ha parido en Cuba un nuevo Realismo mágico, un realismo periodístico,
literario y político independiente: “La generación Y”, con una mujer al
frente, de nombre Yoani Sánchez, una conocida “bloguera” que no
pertenece al pasado tenebroso, pero tampoco al presente fraudulento. Un
Realismo mágico del Siglo XXI, que ha utilizado la modernísima
tecnología de Internet para romper el embozamiento periodístico oficial
de Cuba y crear una nueva magnitud de la libertad de prensa, que escribe
encantadoramente sin pánico, que no cree en limitaciones periodísticas
como cuando hizo las ya famosas preguntas a Barak Obama pero también a
Raúl Castro, que hace política gandhiana de alta jerarquía con su pluma
y orienta al pueblo cubano hacia un futuro diferente, sin hambre, sin
odio, sin violencia, y en una libertad jamás soñada.

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