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CONCIERTOS Y POLÉMICAS:
¿UNA OPORTUNIDAD?

Se abre la Plaza al concierto y los jóvenes corren en
busca de buen lugar.
En ocasión del concierto por la Paz, -no está claro entre quién se pedía
paz- celebrado en días pasados en la Plaza de
la Revolución, o Plaza Don José Martí,
se ha desatado una polémica, fundamentalmente entre cubanos de todo
rumbo, exilados, emigrantes económicos y políticos, recién llegados y de
larga estancia en el extranjero, así como disidentes, presos políticos,
ciudadanos de la calle de variadas posiciones ideológicas y además
personas de vario pintas nacionalidades de permanente preocupación por
Cuba y de reciente incursión en el tema. Me sorprende cuantas personas
de distinto signo político y distinto origen se han mezclado en el
asunto.
Y este tema es en sí mismo una excelente oportunidad, de llegar a los
interesados- aunque solo sea en la actividad realizada días atrás,- para
llevarles con mesura, con sentido de oportunidad y con meditado
propósito, pero sobre todo fuera de polémicas, la realidad cubana.
La verdad es
una real broma. Generalmente nadie la cree. Llevo 30 años contando que
la prisión donde estábamos en los años 60 y 70 estaba dinamitada con el
propósito de volarnos como cohete de concreto y rejas, a la
estratosfera. Les cuento con el mayor cuidado, para prevenir
exageraciones, que vi con mis propios ojos la dinamita y los cables.
Pero siento que las personas no me creen. ¡Estos cubanos son unos
exagerados!
Hacer el relato de los fusilados en la madrugada, con el ruido de Jeep
y los pasos del pelotón en el silencio -que hasta los insectos guardaban
en respeto a la tragedia que sucedía- de la galeras llenas de presos,
el silencio de la noche opresiva y obscura, las voces de mando, los
gritos ¡Viva Cristo Rey! y ¡Viva Cuba
libre! La descarga tenebrosa de fusiles asesinos. Y el tiro de gracia,
que dejaba un eco profundo, largo, aferrado a la niebla, ascendiendo
entre las viejas y húmedas paredes de los fosos, seguido de risas
inconcebibles-pero ciertas- procedentes de los perversos asistentes al
espectáculo mortal. Este relato descrito con la pasión que nos embarga
termina
por dejar unas caras
medio dudosas.
Pero el concierto es un tema mediático, visto por TV y crónica común en
cuanto medio escrito pueda haber. Nadie duda que se hiciera. Todos se
sienten con derecho a comentar, criticar, pontificar, aprobar, condenar
o felicitar, según sus personales criterios y su escaso o abundante
conocimiento del tema cubano.
Pero como es de común saber, está sobre la mesa. Y creo se debería
aprovechar la oportunidad.
Desde hace tiempo muchos cubanos del exilio y de la Isla venimos
comentando y proponiendo la necesitad de intercambiar opiniones sobre
como enviar al mundo y sobre todo al interior de Cuba un mensaje
coherente, simple, basado en valores, sin estridencias, que sea
incluyente, que promueva a la unión, que nos rinda beneficios frente a
la fuerte embestida de los agentes de la 5ª Internacional Comunista,
llamada Socialismo del siglo XXI.
Recibimos ataques de todos los frentes, pero que son resultado de una
única fuente que coordina las acciones de tirios y troyanos y hasta de
quienes no saben que son usados como agentes y seguimos actuando
sin control, sin coherencia, sin plan y
sin objetivos claros.
Naturalmente que aquí nadie plantea, censuras o textos obligados como lo
hace el marxismo. Pero hay que aprovechar que la situación de Cuba ha
pasado a un plano General y casi Universal y no dejar escapar el
momento, para acercarnos a todos, los cubanos del Interior Isleño y los
extranjeros que tanto se han interesado.
El Concierto
en la Frontera Colombo-Venezolana fue un
éxito y todavía se usa como referente. Y claro que no consiguió paz
ninguna. Pero concientizó un numeroso grupo de personas a ambos lados de
la antes mencionada frontera. No sé cuáles serán, o si las hubo las
consecuencias del concierto en Cuba, pero una seguro es que puso el país
y su condición en el tapete.
Deberíamos saber aprovechar la circunstancia, abandonar la polémica
estéril y pensar en cómo aprovechar la coyuntura. Pocas situaciones
como ésta se nos darán.
Apelo a nuestros expertos en comunicación y en estrategia mediática a
proponer un plan de acción. |